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El placer de la lectura
y la escritura en la vida
de los niños
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El placer de la lectura
y la escritura en la vida
de los niños
En esta época en que la influencia de los medios masivos de comunicación y la no menos agobiante de las nuevas tecnologías de la información le están robando cada vez más espacios a la lectura y la escritura, se hace imperiosa la necesidad de que nuestros niños y jóvenes vean atractivos estos dos momentos para que les ayude a crear sus propios conceptos y les aclare la perspectiva de la vida
Por: Javier Vargas Acosta
Atrás quedaron los momentos de aquel hombre tipográfico solamente influenciado por lo que le escribían y él leía en libros y periódicos, o por lo que él mismo escribía, pasando por las cartas, telegramas y la lectura por placer y no por la imposición del sistema escolar. Es por eso que tanto en la escuela como en la casa se hace necesario que se incentive estos sanos hábitos de la lectura y la escritura, para de una u otra forma contrarrestar las poderosas influencias anteriormente mencionadas.
Pero, ¿qué hacer? Según la profesora Ruby Esperanza Arias Cadena, docente del Colegio Carlos Arturo Torres de Bogotá, quien ocupó el segundo puesto en la categoría de innovación del recién entregado Premio a la Investigación y la Innovación Educativa y Pedagógica del IDEP, con el trabajo: Persuadir, enamorar para vivir eso es leer y escribir, “la lectura y la escritura son actividades que no se enseñan, yo lo que hago es contagiar a los niños de ese secreto que tiene la literarura, de esas imágenes que a veces nos presentan los libros, y que a la postre lo que va a seducir a los niños hacia la lectura”. La profesora Ruby Esperanza Arias, dice que diariamente les lee a sus niños, cuentos y esto ha hecho que ellos se enamoren de la lectura y la escritura. “Pienso que lo primero es que el maestro o el padre de familia debe enamorarse de la lectura, para poder transmitir este amor a los niños. Además de la lectura que les hago diariamente, yo les presto libros para que se los lleven a sus casas y compartan esas lecturas con las personas de las que ellos están recibiendo diariamente ejemplos de vida como son sus padres”. Otras de las estrategias que utiliza es que los lleva a las bibliotecas tanto del colegio como las que existen ahora en diferentes sectores de Bogotá, para que desde muy pequeños los niños involucren de manera natural a los libros dentro de su imaginario.
Por su parte el escritor y docente colombiano Mario Rey, residente en México, dice que siempre tenía la costumbre de leerle a su pequeña hija y en esa búsqueda de materiales para seguir leyéndole, encontró una de los caminos que según él atraen a los niños hacia la lectura. “Durante mi búsqueda de libros infantiles encontré un libro que me atrajo mucho: El psicoanálisis de los cuentos de hadas, donde se plantea que estas obras tienen una estructura muy rica, llena de fantasía que le permite a los niños identificar sus problemas fundamentales y resolverlos de una manera inconsciente”.
Pero fomentar el hábito de la lectura y la escritura va mucho más allá del ejercicio intelectual, para convertirse en un excelente medio para desarrollar la autoestima en los niños, como lo asegura Mario Rey: ”Con la práctica de la lectura los niños no sólo se divierten y desarrollan su vocabulario, conocimientos e imaginación; no sólo se aproximan y aprenden el uso de las estructuras de la lengua; aprenden a comunicarse con su ser interior, con esas partes desconocidas o rechazadas en uno mismo; desde allí, al hablar con nuestro interior, iniciamos la comunicación profunda con el otro, y con los otros”.
Según los autores Sergio Andricaín y Antonio Rodríguez, en su “ Ese universo llamado lectura, algo sí es definitivo en el acercamiento de los niños hacia la lectura y luego hacia la escritura, y es que este nexo con los libros debe establecerse desde los primeros años de la escuela. “Mientras más temprano se produzca el encuentro del niño con el libro, más probabilidades existirán de que este objeto pase a ser un elemento indispensable dentro de su universo afectivo”.
De allí que la sociedad en general, no debe esperar que ese contacto con los libros se dé únicamente en la escuela, y quitarles ese rótulo de la obligatoriedad con que a veces se marca a los libros. Los padres de familia tenemos el deber en nuestras casas de rodear a nuestros niños de libros, que los nutran, que los edifiquen y los seduzcan, que vean la lectura como algo agradable, y de esta forma complementar la labor de los maestros en las aulas. Los libros también enseñan el camino de la vida y de la libertad de soñar y pensar diferente y libremente, ya que para eso venimos al mundo. Arriba >>